Comparto mi experiencia personal ahora, en 2026, porque recientemente he sabido que la doctora Montemayor es actualmente la titular del centro, y considero importante aportar este contexto.
En 2022 me realicé un tratamiento en la zona de ojeras con ácido hialurónico en este mismo local, cuando la clínica tenía otro nombre y otra gestión. En ese momento, la...
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Comparto mi experiencia personal ahora, en 2026, porque recientemente he sabido que la doctora Montemayor es actualmente la titular del centro, y considero importante aportar este contexto.
En 2022 me realicé un tratamiento en la zona de ojeras con ácido hialurónico en este mismo local, cuando la clínica tenía otro nombre y otra gestión. En ese momento, la titular del centro era Sandra, y la doctora Montemayor atendía allí como profesional, sin ser la propietaria.
Tras el tratamiento, presenté una complicación con inflamación, enrojecimiento, dolor y aparición de un bulto en la zona. Durante aproximadamente tres meses estuve en tratamiento con antibióticos y corticoides, sin una solución clara. Desde la clínica se me indicaba que se trataba de un grano y que podía deberse a manipulación por mi parte, algo que siempre negué.
Ante la persistencia del problema, solicité en varias ocasiones realizar una ecografía subcutánea, pero inicialmente se me indicó que no era necesaria. Finalmente decidí hacérmela por mi cuenta, y el resultado confirmó la presencia de ácido hialurónico encapsulado en la zona. Tras presentar la prueba, la clínica asumió el coste de la ecografía.
Posteriormente, se me aplicó hialuronidasa en la zona en varias ocasiones, llegando a producirme una inflamación importante y, finalmente, una pérdida de volumen significativa, dejando la zona hundida.
A pesar de ello, el problema no quedó completamente resuelto. Acudí a una cita con la doctora Montemayor para continuar con el tratamiento, y en ese momento, teniendo cita programada y tratándose de una complicación derivada del propio tratamiento, se me indicó que era su último día en el centro y no se me atendió ni se realizó ninguna intervención.
La única solución que se me ofreció fue la entrega de un vial para que el tratamiento lo realizara otro médico fuera de la clínica, sin que se hiciera una valoración ni tratamiento en ese momento en el propio centro.
Finalmente tuve que acudir a otro profesional, donde el problema se trató correctamente. El proceso fue largo y complicado hasta poder resolverlo.
Más allá del resultado estético, lo más difícil para mí fue que, ante una complicación médica, no se me ofreciera atención ni una solución efectiva en la propia consulta, a pesar de tener cita programada.
Actualización tras la respuesta del centro: en mi reseña no afirmo que los hechos ocurrieran bajo la actual denominación o gestión de la clínica. Indiqué expresamente que en 2022 el centro tenía otro nombre, otra gestión y otra titularidad. También expliqué que la doctora Montemayor ejercía allí entonces como profesional y que actualmente es la titular del centro, motivo por el que considero relevante aportar este contexto. Mi reseña refleja exclusivamente mi experiencia personal.
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