La verdad es que, por mi parte, no habría que hacer ninguna mejora con respecto a la atención que recibí en el Miranza Instituto Gómez-Ulla. Acompañaba a mi esposo a su primera consulta y, aunque yo no tenía cita previa, pregunté si sería posible que me revisaran la miopía y la presbicia en caso de que algún paciente hubiera anulado la suya. De inmediato me...
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La verdad es que, por mi parte, no habría que hacer ninguna mejora con respecto a la atención que recibí en el Miranza Instituto Gómez-Ulla. Acompañaba a mi esposo a su primera consulta y, aunque yo no tenía cita previa, pregunté si sería posible que me revisaran la miopía y la presbicia en caso de que algún paciente hubiera anulado la suya. De inmediato me tomaron los datos y en menos de cinco minutos me confirmaron que sí; la espera en la sala fue prácticamente nula
El proceso me pareció impecable y sumamente profesional. Primero me atendió el optometrista, quien demostró una empatía excepcional, transmitiendo muchísima tranquilidad. Fue muy minucioso y se encargó de recoger toda mi información médica, operaciones previas y dolencias, además de realizarme múltiples pruebas diagnósticas con distintas máquinas de la clínica
Posteriormente, la doctora analizó con absoluto rigor todos los datos reunidos por el optometrista. Utilizó un par de aparatos más conmigo y luego me pasó a otra sala para explicarme todo, punto por punto. Incluso detectó una pequeña peculiaridad de nacimiento en uno de mis ojos; me aclaró con mucha cercanía que no era nada problemático, sino el equivalente a tener un lunar. Llevo muchísimos años asistiendo a oftalmólogos y nunca antes me habían dado esa información
Además, ajustó mi graduación explicándome detalladamente que mi receta actual era algo menor que la de mis gafas, pero me aconsejó con honestidad no cambiarlas aún, ya que el paso de más a menos graduación es complejo y la diferencia era mínima. Resolvió todas mis dudas y me dio pautas muy útiles de cara a mis futuras gafas progresivas
Todo en la clínica fue de mi absoluto agrado. Por proponer una pequeña mejora orientada a la excelencia, sugeriría incorporar un pequeño punto de agua en la sala de espera. Podría ubicarse de forma discreta o disimulada si prefieren mantener la estética limpia del espacio, pero sería un detalle de cortesía ideal para los pacientes
¡Muchísimas gracias a todo el equipo!
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