Una horrible y traumática experiencia. Pasó hace unos años, pero nunca me atreví a reseñarlo. El resumen es que el doctor me hizo un procedimiento dermatológico que 100% se iba en una sesión y era algo superficial. No se fue. Volví, me cobró de nuevo, me dijo que si esta vez no se iba, la tercera sesión sería gratuita. No se fue. Era verano y tuve que espera...
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Una horrible y traumática experiencia. Pasó hace unos años, pero nunca me atreví a reseñarlo. El resumen es que el doctor me hizo un procedimiento dermatológico que 100% se iba en una sesión y era algo superficial. No se fue. Volví, me cobró de nuevo, me dijo que si esta vez no se iba, la tercera sesión sería gratuita. No se fue. Era verano y tuve que esperar a invierno (por el sol) para ir a por esa tercera sesión. Al volver me dijo: “Que qué me pensaba, que si me creía que él era como un mecánico que podía volver con el coche meses más tarde como si nada para que me lo arreglaran gratis”. Me dio muy mal rollo y sé que solo me quería ir, pero me quedé. Visiblemente molesto por trabajar sin remuneración por esa tercera visita que él mismo dijo que sería gratuita, empezó con el procedimiento y en ese momento sabía que hice mal en quedarme. Me apretó como nunca la piel (cuando no se procede así), acto seguido mi piel empezó a oler a pollo quemado. Voy al final de la historia. Me hizo un agujero en la cara que me va a acompañar el resto de mi vida y puedo afirmar que fue por una mala praxis. El láser que utilizó no quema, no se carga tejidos profundos de la piel, no hace “agujeros”, solo si se emplea mal. Fui a Valencia a más de 3 dermatólogos diferentes y me dijeron que no se podía hacer nada. Uno de ellos me dijo: “es imposible que esto te lo hayan hecho con el láser que me comentas, ese láser a no ser que se use muy mal y ejerzan mucha presión contra tu piel, es prácticamente imposible que te haga esto”. Todos me dijeron lo mismo, mala praxis. Algunos me dijeron, denuncia. No lo hice. Cada día, cuando me miro al espejo, pienso en que ojalá me hubiera ido de aquella sala de espera cuando sentí que algo no iba a ir bien con este doctor. Estuve 5 años con tratamientos (€€€€€€€) para intentar recuperar tejido, no sirvió casi de nada, incluso tanto tratamiento en un solo lado de la cara hizo que la piel en el resto de la cara acabara siendo distinta, vamos un desastre. Ese agujero me va a acompañar siempre y las consecuencias económicas y, sobre todo, psicológicas que sigo arrastrando por ello, también.
Nunca dejo reseñas negativas porque me sabe mal de cara a un negocio. Seguramente tenga muchos clientes satisfechos con su trabajo, pero yo no soy una de ellos.
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