He necesitado casi un año para escribir esta reseña. No por falta de motivos, sino porque necesitaba tiempo para asimilar lo ocurrido y aceptar que algo que soñé durante tanto tiempo terminó convirtiéndose en una profunda decepción.
Para mí, operarme con este cirujano no era una decisión cualquiera: era un sueño. Confié plenamente en su nombre, en su reputa...
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He necesitado casi un año para escribir esta reseña. No por falta de motivos, sino porque necesitaba tiempo para asimilar lo ocurrido y aceptar que algo que soñé durante tanto tiempo terminó convirtiéndose en una profunda decepción.
Para mí, operarme con este cirujano no era una decisión cualquiera: era un sueño. Confié plenamente en su nombre, en su reputación y en lo que representaba. Por eso acepté pagar mucho más que en otros presupuestos que tenía sobre la mesa. Creí que estaba apostando por excelencia, seguridad y resultados. Hoy, con tristeza, puedo decir que me equivoqué.
El resultado de la cirugía de pecho ha sido muy duro de asumir. Tengo una cicatriz grande, visible y antiestética, totalmente desproporcionada para la caída real que tenía antes de la operación. Cada vez que me miro al espejo recuerdo la ilusión con la que entré en quirófano y el contraste con la realidad que me quedó. No era esto lo que se me explicó ni lo que yo había entendido que iba a ocurrir.
En cuanto a la lipo, el resultado tampoco ha sido el esperado. Me quedó piel sobrante y se me aseguró que con el tiempo mejoraría. Ha pasado casi un año y no ha mejorado. Pero lo más doloroso fue descubrir que, después de haber hablado en repetidas ocasiones sobre el resultado que deseaba, el mismo día de la cirugía me dijeron que, debido a mi peso, no podía aspirar a ese resultado. Esa conversación llegó demasiado tarde. Si lo hubiera sabido antes, habría esperado, habría bajado de peso y habría tomado otra decisión. Me quitaron la posibilidad de elegir con información completa.
Cuando pensé que ya había vivido suficiente, llegó la situación que terminó de romper mi confianza. Una asesora me dijo claramente que me “regalaban” el tratamiento láser para la cicatriz del pecho, y esa promesa fue determinante para que yo siguiera adelante y contratara. Incluso me pasaron un presupuesto con coste cero. Sin embargo, al solicitar la factura, descubrí que ese supuesto regalo estaba incluido y facturado por un importe de 909 euros. Verlo reflejado en la factura fue un golpe muy duro y me hizo sentir engañada.
Al trasladar esta situación a la directora de la clínica, lejos de encontrar comprensión, recibí un trato frío, prepotente y humillante. Me habló como si no entendiera nada, minimizó lo ocurrido y llegó a decirme literalmente que “a mí qué más me da cómo lo facturen ellos”. No solo no se buscó una solución, sino que se me habló sin respeto, como si mi malestar no tuviera importancia.
La facturación no coincide con los presupuestos entregados y, para rematar, el seguimiento tras la cirugía ha sido prácticamente inexistente. Cero acompañamiento, cero interés real por cómo estaba física y emocionalmente. Cuando más vulnerable me sentía, más sola estuve.
Es muy duro aceptar que algo que imaginaste como un cambio positivo termina dejándote con cicatrices físicas y emocionales. Escribo esto desde la decepción, pero también desde la responsabilidad de advertir a otras personas. Ojalá nadie tenga que pasar por lo mismo.
Si estás pensando en operarte aquí, piénsalo muy bien. Yo, con todo lo vivido, si pudiera volver atrás, no elegiría esta clínica.
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