Lamento profundamente verme en la necesidad de escribir este correo, ya que siempre he tenido una buena consideración hacia la Dra. Bregante, cuyo trato ha sido en todo momento correcto y profesional. Sin embargo, estoy terriblemente preocupada y a la espera de la contestación de la clínica, en relación con la lobuloplastia realizada en su centro en el mes...
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Lamento profundamente verme en la necesidad de escribir este correo, ya que siempre he tenido una buena consideración hacia la Dra. Bregante, cuyo trato ha sido en todo momento correcto y profesional. Sin embargo, estoy terriblemente preocupada y a la espera de la contestación de la clínica, en relación con la lobuloplastia realizada en su centro en el mes de marzo, así como con el trato posterior por parte de la cirujana que llevó a cabo la intervención.
Tras la cirugía en ambos lóbulos, al día siguiente sufrí una complicación que me resultó imposible comunicarles, al tratarse de un viernes. Ante la imposibilidad de contacto, acudí a la Clínica Rotger, donde tuvieron que retirarme los puntos de aproximación adhesivos, ya que estaban ejerciendo una presión excesiva sobre la herida, causándome dolor significativo. Aunque la situación se resolvió sin mayores consecuencias, ya entonces se evidenció que en uno de los lóbulos existía un punto excesivamente apretado.
En la posterior retirada de puntos se confirmó, por parte de su propia cirujana, que mientras una oreja había quedado correctamente, la otra presentaba una deformidad visible y una cicatriz dura. Se me indicó que esperara a la evolución tras el verano antes de realizar el orificio para el pendiente.
Debido a las molestias persistentes, y dado que la cicatriz no evolucionaba como cabía esperar en una cirugía estética sufragada con el objetivo de mejorar y no empeorar mi aspecto, fui atendida por la Dra. Bregante de urgencia, quien coincidió en que el resultado no era el adecuado y me aplicó varias sesiones de láser durante el verano, lo cual agradezco sinceramente. Si bien la cicatriz dejó de doler, la deformidad no se resolvió.
En la revisión de esta semana, la experiencia fue especialmente decepcionante. Fui atendida por la cirujana sin que aparentemente dispusiera de mi expediente, en una consulta que acababa de ser utilizada para otra intervención (de hecho se me evaluó las orejas en la camilla sucia), y se me examinó sin que se procediera a las mínimas condiciones de higiene o preparación esperables. Tras valorar el lóbulo, se me indicó que existía fibrosis interna y que, si me realizaba el pendiente, se volvería a rasgar. Como única opción se me propuso la infiltración de ácido hialurónico, trasladándome además el coste de dicho tratamiento, pese a que el problema deriva claramente del resultado de una intervención que no ha sido satisfactoria.
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Concepcion Medina corbera
20 noviembre 2025 23:11