Hoy se cumple prácticamente un año desde que decidí acudir a esta clínica para mejorar un aspecto de mi cuerpo que no me hacía sentir cómoda. El tratamiento principal que me realicé (Sculptra) tuvo unos resultados con los que, en general, quedé satisfecha.
Sin embargo, en la clínica me recomendaron además una sesión de Plexr. Al tener vitíligo, pregunté en v...
Mostrar más »
Hoy se cumple prácticamente un año desde que decidí acudir a esta clínica para mejorar un aspecto de mi cuerpo que no me hacía sentir cómoda. El tratamiento principal que me realicé (Sculptra) tuvo unos resultados con los que, en general, quedé satisfecha.
Sin embargo, en la clínica me recomendaron además una sesión de Plexr. Al tener vitíligo, pregunté en varias ocasiones si ambos eran compatibles y recalqué mi preocupación por posibles efectos en la pigmentación. Se me aseguró que no habría problema. Confié en su criterio profesional y accedí al tratamiento.
Un año después, la realidad es que mi abdomen no es el mismo: ha quedado con marcas visibles que, a día de hoy, siguen presentes y que me han afectado tanto estética como emocionalmente. Se intentó corregir la situación con exosomas, pero lamentablemente no obtuve ninguna mejoría.
Lo más frustrante ha sido la gestión posterior. Al trasladar mi reclamación, tuve la sensación de tener que medir cuidadosamente mis palabras para no incomodar, cuando en realidad soy yo quien convive con unas secuelas que antes no tenía. Cuando lo expuse, se me indicó que el tratamiento sí podía afectar a la pigmentación, pero para entonces el daño ya estaba hecho.
Insistí en que no se me había informado adecuadamente de los posibles efectos secundarios. Se me respondió que había firmado un consentimiento informado; sin embargo, reitero que no firmé ningún documento de ese tipo y, cuando se intentó localizar, no apareció ningún consentimiento ni información específica sobre esas contraindicaciones. Mi preocupación por la compatibilidad con el vitíligo fue planteada en varias ocasiones desde el inicio y, aun así, sentí que no se tuvo en cuenta. Cuando surgieron las complicaciones, la sensación fue que se ponía en duda mi versión de lo ocurrido y que se afirmaba que sí se me había informado.
A día de hoy, un año después, sigo con el abdomen marcado y en peor estado que antes del procedimiento. Es una situación que me entristece profundamente, sobre todo porque confié en el asesoramiento profesional con la intención de mejorar, no de empeorar.
Comparto mi experiencia con respeto, pero también con honestidad, para que otras personas puedan tomar decisiones plenamente informadas.
Mostrar menos »